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lunes, 21 de noviembre de 2016

MITOLOGÍA UNIVERSAL: LA LLEGADA DE LUGH (MITOS CELTAS)






 Mientras Nuada, jefe manco de los Tuatha de Danann, celebraba una gran fiesta en Tara, un joven se presentó a la puerta. Se identifició como Lugh, hijo de Cian, de los Tuantha de Danann, y nieto de Balor, dijo, a ayudar a su jefe incapacitado en la inminente batalla entre los Tuatha de Dannan y los fomorianos. 

 Al no permitirse la entrada en Tara a nadie que no estuviera dotado de una habilidad, se preguntó a Lugh que tipo de artesanias dominaba. Dijo ser carpintero, pero esto no impresionó al guardián de la puerta, quien le indicó que en la ciudadela ya había un carpintero llamado Luchtar. Lugh volvió a intentarlo. Esta vez dijo que era herrero. Pero también habia en Tara un herrero, llamado Colum Cuaillemech; tenía gran talento y había inventado tres técnicas nuevas. Esos intentos sucesivos Lugh enumeró al guardián de la puerta su condición de atleta, tañedor de arpa, guerrero, poeta, historiador, mago y trabajador del metal. Incluso sostuvo estar capacitado para servir como escanciador. Pero nada de lo que ofrecía era necesario. Los Tuatha de Danann, le dijo, disponían de personas dotadas de todas esas habilidades.

 Finalmente Lugh pidió al guardián de la puerta que preguntase a Nuada si había entre sus hombres alguno dotado de todas las habilidades que él tenía. Y si lo había, dijo Lugh, renunciaría. Entonces el guardián de la puerta acudió al rey y le dijo que había un hombre llamado Lugh, aunque mas bien hubiera debido llamarse Ildanach, el Maestro de todas las Artes, pues estaba capacitado para realizar todas las actividades que entre los Tuatha de Danann a cabo diferentes personas. Nuada, intrigado, sugirió un modo de poner a prueba a Lugh. Envió al guardián de la puerta con un tablero de ajedrez diciéndole que enfrentase al joven con el mejor de sus jugadores. Tras haberle vencido, Lugh fue conducido a presencia del rey, quien lo sometió a otra prueba. Ogma, campeón principal del rey, lanzó una pesada piedra plana fuera de la ciudadela y retó a Lugh a devolverla. Sin esfuerzo alguno Lugh la lanzó al interior, donde cayó exactamente en el mismo lugar que ocupaba con anterioridad. El rey, impresionado, ofreció su corona a Lugh, que dirigió con éxito a los Tuatha de Danann en su lucha contra los fomorianos.